Por: Redacción Núcleo Logístico
México ha roto su propio récord con exportaciones por 707,000 millones de dólares, pero detrás de la cifra que celebran los portales económicos, la realidad en las aduanas y terminales es de alerta roja. Mientras los indicadores macroeconómicos brillan, la infraestructura logística del país está operando al límite de su capacidad, y eso tiene un costo que pocos están analizando.
El techo de cristal de la infraestructura Exportar más no siempre significa ser más eficiente. El volumen actual de carga ha desnudado las carencias en los nodos estratégicos. No es solo un tema de “vender más”, sino de dónde meter más camiones y cómo agilizar despachos en puertos que ya no tienen posiciones de atraque disponibles o patios de maniobra libres.
Lo que las noticias generales no dicen es que el costo logístico por unidad está subiendo. La saturación en las fronteras y la falta de equipo intermodal están generando cuellos de botella que amenazan con anular las ventajas competitivas que el nearshoring prometía.
Los puntos ciegos del crecimiento:
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Déficit de operadores y equipo: El crecimiento de la carga va más rápido que la formación de operadores certificados y la renovación de flotas.
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Saturación en Aduanas: El sistema de despacho actual no fue diseñado para este flujo; el récord de hoy es la fila de espera de mañana.
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Costo de Oportunidad: Empresas que tienen pedidos listos no pueden moverlos por la falta de espacio en almacenes Clase A en los corredores industriales.
Conclusión: Celebrar los 707 mil millones de dólares sin invertir en la modernización urgente de puertos y cruces fronterizos es ignorar que ya llegamos al límite. Si no se amplía la capacidad operativa, este récord será recordado no como un logro, sino como el momento en que el sistema logístico mexicano empezó a asfixiarse por su propio éxito.

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